El museo de los sentidos, nuestro Minecraft

| |

Si el Minecraft es un juego de aventuras y construcción. No tenemos nada que envidiarles con este museo, preparado por el personal de Residencia y construido para celebrar el día internacional del medio ambiente.

Montse y Mar (educadoras del Centro de Día) y responsables de la actividad, nos explicaron cómo debíamos movernos por el hermoso museo que habían creado.

Nos contaron las distintas actividades que se extendían en esta exposición y que os explicaremos y detallaremos a lo largo de esta entrada.

Pero antes de nada, agradecer el gesto de nuestras compañeras de compartir y animarnos a participar en esta maravillosa iniciativa.

Al seguir en época de la Covid-19, las clases tuvieron que bajar de manera individual y dividirnos en dos días. El fotógrafo oficial de la Casa Real del Despertar, sólo pudo hacer fotos de su clase por este motivo. Por lo que solo veréis fotos de su aula, no porque tenga ese señor preferencia por esa clase. Spoiler, la tiene. 😝

Como visteis en la foto anterior nos esperaba una cortina a modo de lluvia seca, decorada con hermosos detalles florales. Consiguiendo que al pasar nuestros pequeños y pequeñas sintieran en la piel que tenían que preparar todos sus sentidos para comenzar este viaje.

Pero antes de entrar, dejen salir.

Miguel Ángel se iba de paseo con su hermana y tenía preferencia. Así aprovechamos para hablar con Montse sobre más cosas del museo.

Por cierto para los que digan que Raúl no sale en nuestros reportajes, mirad en el recurso guapo que se buscó para salir en la entrada de su clase.

Todo iba de lujo en la clase de Infantil, estaban tranquilos, relajados y sonreían. Y sentados en sus sillas, aunque alguno y alguna con menos sujeciones de lo que necesitan esos cuerpecitos serranos.

No sabíamos hasta dónde podría llegar nuestro viaje con las mochilas llenas de emociones deseosas de explotar que llevan a cuesta nuestros pequeños y pequeñas guerreras. En la siguiente parada nos encontramos dos estados en los que nos podemos encontrar el agua: el sólido (hielo) y líquido (aunque en esta hicimos un poco de trampillas 😇).

Haciendo referencia a dos tipos de clima: el glacial y el ecuatorial.

Nuestros intrépidos exploradores, se arremangaron sus ropas, y avanzaron firmemente ante la tempestad de hielo y frío que se abalanzaba sobre ellos. Aguantando esas bajas temperaturas como verdaderos esquimales del ártico.

Nuestra pequeña inuit prefería mirar para otro lado. Y eso que está acostumbrada a las temperaturas de la sierra madrileña.
Tranquilos que ninguno perdió los dedos como Juanito Oiarzabal o Edurne Pasabán 😈

Pero claro, les gusto más el clima ecuatorial, sobre todo ahora que llega el tiempo de la playita o la piscinita. Además la sensación de las bolitas en sus manos era mucho más placentera.

A Mateo le hacía más gracia las referencias hacia sus inminentes vacaciones con su familia en esta zona del museo.

Segunda fase del trayecto superada con éxito por parte de Infantil.

Mas en el siguiente puesto de control nos íbamos a encontrar el mayor de los escollos de toda la expedición. Los océanos son casi siempre los peores enemigos de los viajeros y esto no iba a ser diferente para nosotros.

Teníamos para meter las manos en un recipiente que simulaba ser el cantábrico. La nota explicativa decía: «El agua fría de este mar, sólo invita a los más valientes. ¿Te atreves a sentir un frío helador?» En ese momento, a los cabecillas de la expedición se les olvidó con que tipo de viajeros contaba la excursión.

Estas imágenes han sido censuradas por el afán de aparentar siempre felicidad en las redes sociales, donde no caben otro tipo de emociones. El «postureo» es lo que tiene y nuestra necesidad de aprobación. Pero queremos dejar constancia, que en este viaje no solo fueron puestas de sol doradas, cócteles con amigas y amigos, risas y felicidad. Si no que también hubo tiempo para respuestas de desagrado, como las que mostraron Alessio y Mateo. A ver si en ese mar hay múltiples naufragios y nosotros vamos a ir sonrientes, que somos pequeños pero no unos locos exploradores.

Menos mal que rápidamente cambiamos de mar. Se nota que esas manos están más acostumbradas a la buena vida, que a las penurias provocadas por miles de tempestades y el mar embravecido de las tierras del norte. Las actitudes se volvieron a calmar después de ese tifón emocional provocado por el cantábrico.

Después pasamos a algo más tranquilo, que era disfrutar de los olores que nos proporcionaban distintos esquejes de plantas, que si esta entrada la hubiera escrito Fran, Lola, el tío Jose o alguien que entendiera de la flora os podría contar más cosas en este apartado, pero no es el caso.

No soy perfecto, aunque roce la perfección 😈

Llegamos al final de la expedición, aún nos faltaban cosas por descubrir, paneles táctiles individuales de los bosques, tocar la arena de la playa y algún que otro rinconcito del museo pero nuestros jóvenes aventureros y la joven aventurera, ya estaban torciendo el morro. Así que decidimos dar descanso a los guerreros y a la guerrera, y no hay mejor forma para relajarse que tomarnos un tentempié colocado al final del museo.

Encontrándonos al final del viaje a Ana (logo) que observaba la deglución de los héroes y la heroína de esta historia.
Mira que no nos gustan las toallas en las fotos, pero esta vez está justificado porque el amigo se estaba poniendo como «el Kiko» con las delicias dulces que nos habían dejado.

Y para los que no creíamos que Mateo durará mucho en la silla durante todo este viaje. Aquí está el titán demostrando que siempre nos va a sorprender. Llegando al final sentado y tranquilo. Después de valorar en el puesto del cantábrico, que habría que subir a un bote salvavidas y volver al puerto de donde partimos (su clase). Pero es hablarle de comida y se olvida del mal viaje producido por ese maldito mar.

Agradecer de nuevo a Montserrat Earhart y a Mar de Burgos su complicidad para afrontar esta aventura. Son muchas las mujeres famosas y anónimas que han contribuido a la ciencia o a diferentes disciplinas al mismo tiempo que viajaban y se embarcaban en aventuras de una manera pionera para su sexo y época. Algunas de ellas gozan de la fama merecida y otras permanecen en el anonimato muchas veces por el simple hecho de ser mujer. Para que no nos olvidemos de las que fueron y de las que todavía son os dejamos este enlace.

Aquí concluimos este cuaderno de bitácora, esperamos os haya gustado, os hayáis reído un poquito, hayáis pasado un rato entretenido y sobre todo os mantenga informados de nuestras hazañas celebrando el día mundial del medio ambiente.

Llegando al puerto de Infantil en junio del año de gracia del Señor de 2021.

Dibujo a lápiz de Don Quijote

«Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol».

— Martin Luther King

Anterior

La gallina Marthelina

Como empezar para acabar

Siguiente

5 comentarios en «El museo de los sentidos, nuestro Minecraft»

Deja un comentario

Previous Next
Close
Test Caption
Test Description goes like this