De Madrid a Carrascalejo

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Una aventura, que empezó con una unidad didáctica, en el que el objetivo era ver, observar y percibir las diferencias y posibles semejanzas entre el ambiente urbano y el rural.

Para ello, propusimos visitar el centro de Madrid y después visitar un pueblo, pueblo y… elegimos Carrascalejo, toda la vida oyendo al Tío Jose hablar de él y encontramos la excusa perfecta. Eso sí, esta excursión nos exigía pasar la noche fuera.

Primero, fuimos a Madrid, los cinco chicos viven a las afueras y resultó novedoso vivenciar lo grandioso del entorno. Desde Cibeles vimos:

  • el Ayuntamiento,
  • la gran fuente de la Diosa,
  • el inmenso tráfico, ( autobuses, motos, taxis, coches),
  • la comandancia, donde los militares de la puerta se hicieron una foto con nosotros, aunque lo tienen prohibido.

También pudimos comprobar que es verdad, que el día que se acaben las obras en Madrid, quedará precioso.

Nos encontramos con músicos callejeros y por fin llegamos a la Puerta del Sol, donde visitamos el Oso y el Madroño símbolo de la ciudad. Nos hicimos fotos también en el Km0, de donde empieza el kilometraje de todas las carreteras de España.

Finalizamos el paseo visitando de lejos la Catedral de la Almudena, El Palacio Real y el Teatro de la Ópera.

Llegó la hora de reponer fuerzas y por supuesto nos fuimos al burguer que tanto les gusta. El regreso, lo hicimos en metro, una aventura que resultó ser muy divertida.

Pero fue la salida de dos días a Carrascalejo el gran triunfo del curso, si bien la planificación de la actividad, no salió como estaba prevista. Debíamos haber paseado por el pueblo e ir viendo las diferencias con la ciudad. En cambio la gente  se volcó con nosotros. Todos querían enseñarnos a lo que se dedicaban, que los chicos estuvieran felices, enseñarles los oficios que realizaban.

Estuvieron felices, la vivencia directa con el mundo rural. Ver las tierras, los agricultores, la cercanía tan directa con los animales. Al principio, con mucho miedo y respeto, pero que con un poquito de ayuda se fueron animando a darles de comer, incluso cogerles. Pudimos disfrutar de la acogedora casa rural “ La casa del Practicante” con la ayuda estupenda de Macu, super cariñosa con todos. Y visitar “ Los Encepados” un centro ecológico, donde los animales viven en libertad, con grandes extensiones de olivos, colmenas y en el que nos cuidaron con un gran cariño.

También Marta nos llevó a su tahona, para ver cómo hacían el pan. Además de ver su despacho de venta, que en nada se parece a las panaderías de la ciudad.

Nos invitaron a ver la quesería, degustamos quesos distintos, y vimos cómo se hacía. De repente llamaron al ovejero para ver si podíamos ir al redil, donde nos enseñaron los borreguitos y les pudimos dar el biberón. Con tanta actividad, no nos quedó mas remedio que hacer un recorrido rápido por el pueblo. Que fue amenizado con las anécdotas que nos contaba el tío Jose.

Una experiencia muy divertida, agotadora para todos, pero inolvidable y por supuesto muy recomendable para repetir.

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Madrid-Río, la excursión

7 comentarios en «De Madrid a Carrascalejo»

  1. ¡A tope esa aula viajera!

    ¡Y ya vemos! Unos amasando pan y otros amasando los músculos del tío José.

    El curso que viene todo el colegio a Carrascalejo, alguna familia dirá que dos días son pocos 😛

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  2. ¡Eso es una unidad didáctica y lo demás son tonterías!
    Muy bueno el reportaje, Teresa. Las fotos son también geniales.
    Las dos salidas fueron estupendas, pero creo que la que más disfrutaron fue la de Carrascalejo. Fue una maravilla contar con la buenísima disposición de los vecinos (para hacerla interactiva y todo) y un guía de lujo como el tío Jose. Si os lleváis a Moncho en la próxima, está dispuesto a dar un masaje a todos ;))

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